7 de abril de 2016

Crónica del Jueves Santo y Madrugá 2016 (I): lo más esperado de la Semana Santa astigitana


Jueves Santo. El boom de la Semana Santa ecijana. Comienza la "jornada" más larga de la semana, abarcando desde las primeras horas del jueves hasta las últimas del viernes. Un día que empieza con Hermandades de barrio, pero que termina con la mayor de las composturas, serenidades y ejemplo de cofradía. Termina con el Silencio. Este año, como en algunas de las cofradías de días anteriores, se ha apreciado un descenso en el número de nazarenos, especialmente en la Hermandad de la Sangre.

A las 19:30h se abrían las puertas desde Santa Cruz y la Victoria -hecho éste que hace dividir al público ecijano cada año-. Desde la Hermandad del Confalón, se comienzan a tocar las marchas desde el interior del templo, realizando posteriormente sus dos salidas -del templo y del patio, como también pasa en la Hermandad de la Sangre-. Ambas cofradías salen hacia la Carrera Oficial pasando previamente por sus barrios, donde se cantan numerosas saetas, poesías y vítores a los Titulares. 

En Cañato, el Confalón visita a sus devotos más próximos. Vivas, vivas y vivas para el único paso que aún perdura de estilo ecijano en nuestra ciudad. Digna de ver la cofradía, además, en su llegada al Museo. En Zamoranos, el Cristo de la Sangre y la Virgen de los Dolores tenían cita en prácticamente todas las casas que conforman el barrio de los gitanos, donde las saetas se enlazaban unas con otras. Momento también para enmarcar es la revirá de Caleros cruzando la avenida de los Emigrantes bajando hacia Colón.

Cuando la Cruz de Guía del Confalón entra ya por Carrera Oficial, el cortejo de la Sangre se aproxima al centro llegando a la plaza de Puerta Cerrada. La entrada del misterio a los palcos, cada año se supera más, éxito que mejora considerablemente la Agrupación Musical de Columna y Azotes. Una situación que ha generado fuerte debate desde el momento que se concibió, fue el atasco del palio de la Virgen de la Esperanza en la calle Zayas en uno de los balcones próximos a la revirá. La estrechez de la calle y la subida del pavimento de la calle provocaron desconcierto en la Hermandad, temiendo por el transitar del paso de la Dolorosa. Tras la Magna, se realizó una prueba que no tuvo gran éxito, aunque el palio pasaba a duras penas. Sin embargo, este Jueves Santo se optó por continuar volviendo por Zayas. Esto hace prever un posible cambio de recorrido en la cofradía para la próxima Semana Santa.











Tras la Esperanza, llega la esencia gitana a la Plaza de España. Más de media hora supone el parón entre la entrada del palio del Confalón en Carrera Oficial y la de la Cruz de Guía de la Sangre -situación que se podría unir y evitar el desalojo parcial del Salón-. Magistral el paso de la Hermandad de la Sangre por los palcos, roneo y cariño para los pasos, característicos de tan singular cofradía.

Las campanadas de las 11 avisa la llegada de la Madrugá. La plaza de Nuestra Señora del Valle comienza a llenarse al paso de la cofradía del Confalón de vuelta. La palio de la Virgen de la Esperanza, tras el incidente sufrido, se alejaba por Zayas sigilosa y rápidamente por el leve retraso acumulado. Sonaba entonces Amarguras.

Suenan las campanas. Doce de la noche. Viernes Santo, madrugada. La plaza de Santa Cruz, apagada. Se abren las puertas y sale la Cruz de Guía del Silencio, que, siendo tan sencilla, impone al espectador. A lo lejos del templo, el Abrazado a la Cruz delante de la Patrona. Ningún momento de la cofradía supera su salida y su paso hasta el Convento de las Florentinas. Allí, las monjas dominicas esperan cada año a los Titulares de la corporación.


Con una hora de diferencia respecto a la Cruz de Guía, el Cristo de la Sangre realizaba su entrada a la 1:45h de la madrugada. El palio, tras largas chicotás, movimientos y mecidas y una saeta, la haría a las 2:20h. Este año, la cofradía alargó considerablemente su entrada. En esos momentos, capirotes negros comenzaban a invadir la Carrera Oficial -este año aumentó levemente el público-. Superada las 2 de la madrugada, la Hermandad del Confalón entraba al completo en la Iglesia del antiguo Convento de la Victoria.

Luces apagadas -como tiene que ser en la totalidad de su recorrido- para el paso de la cofradía más austera y ejemplar de toda la Semana Santa. A las 3, la Cruz de Guía entraba de nuevo en su templo -entrada que un año más no pudo ser perfecta por el comportamiento del público y la no seguridad suficiente para los que llevan una copa de más-. Treinta y cinco minutos después, María Santísima de la Amargura finalizaba su estación de penitencia.

Parón...

2 comentarios:

Lorenzo E. Asencio dijo...

La Sangre al tener túnica diferenciada hace que sea más difícil presentar un cortejo compacto, quizás si unificaran las túnicas los hermanos se animarian más a hacersela al no tener que decidir entre una u otra. Con respecto al parón entre Confalon y la Sangre es verdad que podría ser menor pero es así debido a los cruces que podrían ocasionarse en otros puntos, como el Hospitalito. A lo mejor cuando se entre en Santa Cruz en algún momento las dos cofradías vayan una tras la otra. Por otro lado el parón entre San Juan y el Silencio es grande sí, pero acortarlo no creo que solicione en nada la "Madrugá" en Écija. Otras alternativas si serían coherentes.

Anónimo dijo...

Claramente el arreglo de la Madrugá esta en el adelanto de San Juan, no hay mas ciego que el que no quiere ver.

Este blog pidió la venia en Carrera Oficial el 6 de Marzo de 2007.